Sin duda la parte más difícil para los seres humanos es la transición de la vida a la muerte, cuando más cerca se mira más nos resistimos, tanto los deudos como la persona afectada.
En nosotros cabe decir que si esta muerte es anunciada por una larga agonía, siempre queda latente la esperanza por la recuperación de nuestro familiar, el deseo que se restablesca y al mismo tiempo la frustración que queda porque sabemos de antemano que esto no ocurrirá, nos hace tener sentimientos encontrados que día a día se hacen más difíciles de manejar.
Amén de las largas horas que tiene uno que pasar en el hospital acompañando, cuidándo y haciendo que la vida que se escapa no sea tan dolorosa.
He visto en sus ojos la inevitable despedida, el agradecimiento y el cariño que nos ha profesado a lo largo de sus ochenta años de vida, creo que somos las únicas personas a las que nos preocupó siempre su bienestar pero al mismo tiempo no pudimos hacer nada para evitar el lamentable accidente que le ha llevado a estar donde hoy se encuentra.
Si bien siempre fue de un fuerte carácter, de necedad absoluta y de rígidas costumbres, no me sorprende que hasta hoy haya resistido como lo ha hecho a tan dolorosa agonía.
Nunca nos ha hablado de su pasado, éste es un enigma, no sabemos si alguna vez tuvo amores, si amó tan intensamente que nunca más pudo entregar el corazón o si definitivamente fue tanta la exigencia que no llegó a su vida la persona indicada.
Pero no cabe en mi cabeza el construir uno mismo su propia prisión de soledad absoluta, sin amores, sin hijos, sin familia, sin siquiera una mascota a quien prodigarle el amor que probablemente su corazón tenía a manos llenas por dentro, sin una afición tal vez la lectura, la escritura, el bordado, o alguna otra que llenara sus horas, sus días y los largos años de soledad, ha de ser terriblemente doloroso, tan terrible, tan dramático que aún en estas tristes horas tiene que pasar en soledad su larga y tristisima agonía.
Para mi se ha vuelto un enigma como poder soportar lejos del mundanal ruido, de la vida cotidiana, de la vida en familia, vivir tan sola en medio de tanta soledad.