El baile de la hamburguesa
Mi hija y yo trabajamos en el mismo edificio, procuramos llegar temprano y cada quien se dedica a sus ocupaciones, en lo particular me gusta llegar a preparar un aromático y calientito café, abrir la pc, revisar mis correos electrónicos, buscar los documentos que tengo pendientes, y esperar la hora formal de inicio de la jornada laboral.
Cuando tenemos tiempo desayunamos en la cocineta que exprofeso para esos menesteres está instalada en mi oficina hoy fue uno de esos días, y singularmente lo hicimos alrededor de las nueve y media de la mañana, ya que tuvimos otras ocupaciones que no nos permitieron hacerlo antes, más nunca imaginamos lo que podría ocurirnos.Mi hija subió al piso donde yo laboro e inmediatamente tomamos el almuerzo que habíamos preparado, dos apetitosas hamburguesas, mhh que se veían deliciosas.
Las calentamos en el horno de microondas y empezamos a comérnoslas, estabamos en eso cuando mi almuerzo empezó a querer salir corriendo, tan lleno estaba el pan de carne, queso mancheco, jitomate, chilitos, aderezos y muchisima lechuga que parecía un ramo de flores, jeje, este comentario nos hizo reir mucho, vaya estaba gigantesca, terminamos las hamburguesas y le comenté a mi hija, vámonos, ya nos tardamos y tengo muchas cosas que hacer.
Salimos de la cocineta y al salir vimos los primeros tres cubículos vacíos, Cynthia me preguntó ¿mamá, que no vinieron a trabajar?, yo contesté, tal vez tuvieron algún evento, seguimos caminando por el pasillo, y seguimos viendo todos los cubículos vacíos, esto nos llamó la atención y me volvió a preguntar ¿dónde estarán todos?, no sé hija, se me hace raro que toda la oficina esté vacía, seguimos caminando y efectivamente, no se encontraba ni una persona.
Mi hija salió de mi oficina para dirigirse al piso donde ella trabaja y algo nos llamó la atención, mucha gente que subía las escaleras, con cara de espanto.
Nos volteamos a ver e hicimos una mueca de qué habrá pasado?, de que nos perdimos?.
Sin más corrieron a nuestro encuentro algunas de mis compañeras y nos preguntaron ¿sintieron el temblor?
¿cuál temblor?, nosotras estabamos en la cocineta desayunando.
Vaya nadie del área de protección civil se acordó de revisar la cocineta y de sacar a toda la gente de la oficina.
Nos quedamos encerradas en la cocina, platicando muy a gusto, disfrutando la hamburguesa, mientras todo el edificio bailaba.
Jajaja, nos dio mucha risa saber que tal vez podríamos haber perecido aplastadas por toneladas de cemento, pero eso sí bien felices de haber terminado de comer nuestra deliciosa hamburguesa cada una.


