El pordiosero
La osadía de una ocurrencia juvenil.
El viernes pasado, fue el último día de trabajo antes de salir de vacaciones, por supuesto que al salir lo que menos intención tenía era llegar a casa a hacer de comer para mis hijos, por lo tanto y sin pensarlo mucho recurrí al viejo y mexicano truco de los "tacos y tortas", así que les pregunté que se les antojaba de comer, sin más votaron por tortas, afortunadamente no tuve que caminar mucho pues en la esquina de la casa hay un puesto de ellas, por lo tanto fuimos a comprarlas para degustarlas en casa ya en tranquilidad.
Mi hijo se encontraba cansado también y se sentó frente al puestecito, sin mucho pensarlo sacó la mano y como una ocurrencia extendió la mano a manera de pedir "limosna", cabe decir que las personas que pasaban se reían de él pues sólo fue una manera de acortar el tiempo para esperar su torta.


